¿Por qué es tan fácil encontrar excusas para procrastinar y postergar lo que tenemos que hacer…por qué dejamos que lo urgente siempre sobrepase lo importante? No es extraño distraerse de los objetivos e incluso pensar que de alguna forma nos auto-saboteamos. ¿Cómo podemos manejar esto?. El primer paso es identificar los factores que nos distraen. Los más comunes suelen ser:

1. Tendencia a postergar 

Encontrar excusas para postergar lo que debemos hacer es realmente muy fácil. Aplazar lo que tenemos que hacer con simples excusas como “mañana igual puedo hacerlo” es lo más común. Muchas veces terminamos invirtiendo nuestro tiempo en cosas “urgentes pero no importantes”.

¿Qué podría ser “urgente” y quizás no tan importante? Por ejemplo, cuando nuestro teléfono no para de sonar con notificaciones de las múltiples redes sociales o mensajes de WhatsApp y le prestamos más atención a ello que a terminar un informe de trabajo o estudiar para una prueba. En esos momentos claramente estamos dando más importancia a lo inmediato que a nuestros objetivos a largo plazo. Cuidado con esto, porque el tiempo que tenemos para nuestros objetivos en un día suele ser limitado. Por ende, debiera ser más relevante y tener prioridad.
Si tienes objetivos diarios, semanales o metas a largo plazo, éstos necesitan que les des algún tipo de prioridad y que focalices tu atención. Existen pausas y espacios que puedes delimitar para prestar atención a las cosas que pueden parecer “urgentes o prioritarias”, pero no las reemplaces por lo importante.

2. Te cuesta pedir ayuda

La dificultad de pedir ayuda podría tener su origen en una falsa creencia de autosuficiencia, que nos lleva a pensar que somos capaces de llevar a cabo todos nuestros proyectos solos, que realmente no necesitamos ayuda. Esta creencia tiene cierta lógica, ya que nos lleva a pensar que si hacemos todo por nuestra cuenta y no pedimos ayuda, las personas no podrían ver nuestra “vulnerabilidad” y no tendrían razones para tener expectativas de nosotros.

Sin embargo, hacer todo solos nos priva de muchas cosas, entre ellas, el enriquecedor intercambio con otros y conocer nuevas formas de hacer las cosas que nos pueden ayudar a facilitar nuestro camino. Nadie puede hacer todo solo y no hay nada de malo en pedir ayuda. A veces pedir ayuda hace que las cosas sean mucho más simples, más rápidas y nos acerquemos más a nuestras metas.

3. No te responsabilizas

Muchos factores pueden ser los que nos hayan dificultado avanzar en la vida, una infancia difícil, problemas de convivencia, dificultades laborales, enfermedades, entre otros. Sin embargo, a veces tendemos a culpabilizar excesivamente factores externos para excusarnos.
Aprender a asumir la responsabilidad de nuestros actos no significa que haber tenido una infancia difícil o muchos problemas no haya sido complejo en nuestra vida, sólo significa que somos capaces de asumir las consecuencias de nuestros actos y las dificultades que enfrentamos, que podemos aprender de ellas, darle valor a nuestros talentos y lo que tenemos para aportar. Nadie puede quitarte tus experiencias y tus capacidades, las que han hecho que seas quien eres. Estas hacen que seas único y que por tanto, tu presente y futuro dependa de cómo lo diseñes y trabajes para cumplir con tus metas.

4. Tienes miedo del rechazo de otros

Las personas que hacen bien las cosas siempre destacan. A veces quienes hacen bien su trabajo brillan tanto que proyectan una luz que incomoda a otros. Algunas personas piensan que van a destacar más opacando a otros y prefieren hablar, burlarse, devaluar, generar problemas o controlar, en resumen, generar rechazo hacia ti o tus ideas. Tan pronto como hagas algo con lo que destaques o salgas de lo común habrá personas dispuestas a criticarte y a desanimarte. Es importante soltar esta preocupación, crear una línea imaginaria que te rodee y dejar a esas personas fuera de ella, sin que ello te afecte, pues nadie sabe cómo es estar en tu lugar realmente.

Por otro lado, hacer bien una cosa no significa que siempre tengas razón y que siempre hagas todo de la mejor forma. Alguien que te critica no necesariamente tiene que estar celoso o en contra de ti. Tal vez ese comentario es valioso y tiene un punto que no has visto antes y que podría ayudarte a mejorar. La crítica a menudo es incómoda, pero es necesaria para crecer. Y si ignoras tus emociones por un momento cuando te enfrentas a ella, tu mente también te ayudará a distinguir si estos comentarios externos te aportan realmente en algo o no.

5. En el fondo, te cuesta creer en ti 

Aunque leas libros de autoayuda o te digas constantemente frases positivas como “soy capaz” o “puedo hacerlo”, probablemente estas no llegan realmente a las profundidades de tu autoimagen si ésta es más bien negativa. Algunas palabras son poco efectivas en comparación con las experiencias no gratificantes de toda una vida. Es por eso que no solo necesitas nuevas experiencias positivas. Sino también una autoimagen realista y saludable de base. Tu inconsciente también debe estar de acuerdo con tus sueños y tus objetivos conscientes; de lo contrario, se defiende para protegerse a sí mismo y a ti. Trabaja para que éstos sean concordantes y estén en la misma línea. Si no lo logras, siempre puedes consultar a un profesional de la salud mental (consultas@psicologia-online.cl).

En conclusión, intenta comenzar a ser consciente de cuando algo parece un auto-sabotaje. Como segundo paso, considera la idea que tu subconsciente no quiere sabotearte en absoluto, sino protegerte. Y que puede haber formas más significativas y útiles para lidiar con tus miedos y dudas. Ser amable conmigo, por ejemplo, o realizar algún ejercicio de meditación o mindfulness puede ayudarte mucho a que te vuelvas a centrar en lo importante y no en lo “urgente”. Si tienes claras tus metas y objetivos, será más difícil que te distraigas…

© Ps. Zayra Antúnez

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¿Qué te distrae de tus metas?

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